martes 13 de julio de 2010

Toma control en las pequeñas cosas

"Y Daniel propuso en su corazón..."
Daniel 1:8 (Reina-Valera 1960)

Daniel fue una víctima de circunstancias mucho más allá de su control. El rey Nabucodonosor había conquistado su tierra natal y lo había llevado al exilio en Babilonia. Había perdido su libertad, su casa, su cultura, sus amigos, y su status como miembro de la nobleza de Israel. Tuvo que aprender a hablar una idioma extraño y vivir en un lugar en el cual nunca había querido vivir.
 
Si tú hubieras sido Daniel, no habrías estado tentado de enfocarte en las cosas fuera de tu control, como por ejemplo quejarte sobre lo mal líder que era Nabucodonosor, en culpar al exilio por tu infelicidad, y en sentir lástima de ti mismo?
 
Pero eso no fue lo que hizo Daniel. El propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey (Daniel 1:8)
 
El pasó tiempo pensando sobre lo que valoraba profundamente y decidió honrar a Dios, viviendo según sus mandamientos y de acuerdo a sus convicciones -- aún en las pequeñas cosas!
 
2 enseñanzas podemos sacar de esto:
 
1) Muchas veces pensamos que adorar a Dios se trata de música. Pero la verdadera adoración a Dios es honrarlo con tu vida, con todo lo que haces, aún las cosas más pequeñas.


2) Las pequeñas batallas nos entrenan para ganar las grandes batallas.

Si Daniel no hubiera actuado en esto desde el principio, nunca hubiera aprendido a decir "no" a la adoración idólatra. Por esto, Daniel fue capaz de enfrentar el pozo de los leones sin miedo o culpa.

Quizás no puedes hacer nada hoy sobre la casa en la que vives o el trabajo en el que pasas tus días, pero puedes cambiar tu vida al tomar autoridad sobre las pequeñas cosas que conforman tu carácter. Quizás, como Daniel, puedes decidir sobre lo que comes, o lo que le das de comer a tus ojos, o lo que sale de tu boca.

Hoy puedes negarte a que el humor de tu jefe o tus familiares tenga el poder para dictar tu propio humor basado en como te tratan. Puedes dejar todas las cargas a los pies de Jesús, y llevar su yugo que es fácil, y su carga que es ligera. Como Daniel, puedes elegir.

Cuando te propones en tu corazón honrar a Dios, el te bendice y se involucra en tu vida en formas en las que nunca pensaste.

Que tengas un buen resto de la semana.
Felipe, María y Juan