
Una vida Cristiana con temor es como
manejar un auto con el freno de mano puesto. Deberías haber llegado a donde ibas, pero solo hiciste 25 por ciento del camino, y empezás a sentir olor a quemado.
Cuando el miedo entra en tu corazón, la fé se va. Temor y fé son contradictorios, y no pueden vivir en el mismo corazón. Esto es importante, porque la Palabra dice que sin fé es imposible agradar a Dios.
Jesús dijo "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino."Esto no es una sugerencia, sino que es un comando. Jesús sabía que el miedo puede frenar tu avance espiritual en el Reino de Dios. Y el enemigo lo sabe también, y él opera intentando sembrar miedo en tu vida.
Entendemos que en el mundo, el se humano pueda tener temor de todo, porque la separación de Dios tiene un efecto directo de aumento de temor. Pero en el pueblo de Dios, esto debería ser distinto.
Yo creo que es porque no hemos tenido la revelación necesaria, dado que la Palabra que hemos recibido al respecto no se ha hecho rhema en nosotros todavia.
E
l miedo principal que tiene el ser humano es el miedo a la muerte. Cuando el miedo a la muerte se va, todos los demás miedos desaparecen, porque todos son derivados de éste último. De hecho, el amor al dinero (la raíz de todos los males, según Pablo) es un derivado del miedo a no poder subsistir en el futuro y perecer como consecuencia. Así como cuando David mató a Goliath, todos los demás filisteos huyeron,
cuando el miedo a la muerte se va, todos los demás miedos huyen de nosotros, y la fé puede ocupar el lugar que debe tener en nuestro corazón. Porque no podemos creer con la mente (que duda), sino que solo podemos creer con el corazón (que es el Espíritu del hombre, en contacto con el Espíritu de Dios, que sabe todas las cosas).
Y tengo buenas noticias.
La Palabra dice que Jesús le quitó al enemigo las llaves de la muerte y del Hades. Adán se las había entregado, pero Jesús las recuperó cuando fue crucificado y resucitó.
Sabés que quiere decir esto? Que si has aceptado a Jesús como tu Señor y Salvador,
entonces El es el único que tiene las llaves para que partas con El. El enemigo no te puede llevar antes de tiempo. Sos libre del temor de la muerte.
Y decimos: Oh muerte, dónde está tu aguijón?
Sorbida es la muerte en victoria. Ya no hay miedo a la muerte porque Jesús es el que tiene las llaves de la muerte, y no moriremos antes de tiempo. No más miedo a accidentes, ni miedo a enfermedades, ni a no subsistir.
Sos una Palabra enviada del cielo por el Padre, que no vuelve a El hasta que no haya cumplido su propósito en la tierra. Sos un Verbo hecho carne, una Palabra que no vuelve vacía al Padre, al igual que Jesús, el mayor entre nosotros, sus muchos hermanos.
Y tu propósito fundamental es ser conformado a su imágen y semejanza, a la estatura de Jesús el Mesías, para lo cual fuiste creado.
Tu ministerio fundamental es dar fruto en el Reino, lo cual se logra solamente cultivando la intimidad con El.
Cuando entrás en la intimidad de su presencia,
el te inunda con el perfecto amor que echa fuera el temor, que es su misma esencia. Porque Dios es amor. Y donde entra el amor, se va el temor.
Pedile al Señor que te revele (siguiendo con la analogía del auto) como
este amor que proviene de la oración y de la búsqueda de su presencia, es el combustible necesario para poder llegar a la estatura de Cristo. Y como la Fé es el acelerador.
Así que pasá por la estación de servicio (el lugar secreto) cargá combustible (amor) sacá el pie del freno (temor), poné el pié en el acelerador (fé), y emprendé el camino a la meta (ser como El), con los ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fé.
Un gran abrazo y que tengas buena semana.
Felipe, María y Juan