viernes 30 de abril de 2010

Entrar en el Reposo de Nuestro Señor a través de la Fe

Hola a todos!

Luego de pasar dos semanas en Estados Unidos venimos con un par de noticias interesantes. La primera es que Kent y Beverly Mattox estarán con nosotros en Argentina a fines de Septiembre por algo más de una semana, ocasión para la cual organizaremos eventos de ministración profética. También es una buena noticia que ya está prácticamente cerrada la conferencia profética que realizaremos en WAIO en Marzo de 2011, y que contará con la presencia de Rick Joyner y Paul Keith Davis.

Los dejamos con un devocional que los va a bendecir sobre la necesidad de entrar en el reposo de Dios. Creemos firmemente que sólo nuestra fé nos es contada por justicia, y que las obras que hacemos son ni más ni menos trapos inmundos delante de nuestro Padre.

Solamente el revestirnos de la justicia de Dios que nos es dada a través del sacrificio de nuestro Mesias Jesús de Nazareth, es lo que nos permite entrar en ese descanso prometido, sabiendo que no podemos hacer nada para que Dios nos ame más que lo que hoy nos ama, ni tampoco podemos hacer nada para que su amor por nosotros decrezca.

El nos ama sin condiciones, lo cual es prácticamente incomprensible para nosotros. (Juan 3:16 dice que el amó al mundo, no solamente a la iglesia).

Por lo tanto, no se trata de hacer obras de justicia para ser aceptados. Por el contrario, somos primeramente aceptados --aceptos en el amado desde nuestra creación en espíritu-- y por lo tanto tenemos el privilegio de no pecar.

EL DESCANSO QUE DIOS PROMETIÓ
Por David Wilkerson

"Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios, porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas"
(Hebreos 4:9-10).


Usted puede preguntarse, "¿Que significado tiene entrar en este reposo prometido? ¿Cómo debe de reflejarse en mi vida?" Yo oro para que Dios remueva las escamas de nuestros ojos y nos permita captar esto. Para ponerlo de una manera simple, entrar al descanso prometido por Dios significa confiar totalmente que Jesús ha hecho todo el trabajo de salvación para usted.

Usted debe de descansar en la gracia salvadora de El, sólo por fe.

Esto es lo que Jesús quiere decir cuando él anima, "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11:28).

Esto significa el fin de todos los esfuerzos de su carne, de todos sus esfuerzos humanos para obtener paz. Y significa depender totalmente en el trabajo de Jesús por usted.

Nuestra lucha no es contra sangre y carne. Toma lugar en el ámbito espiritual.
El Antiguo Testamento lo pone esto tan claro como el cristal. Una y otra vez, Israel hizo promesas vacías e inútiles a Dios: "Queremos servirte, Señor. Haremos todo lo que nos ordenas." Pero la historia prueba que no tenían ni el corazón ni la habilidad para llevar a cabo lo que habían prometido.

Dios tenía que despojarlos de toda su fe en ellos mismos. Todo lo que necesitamos debería de venir de la preciosa presencia del Señor.

Pablo declara, "Por que en él vivimos, nos movemos y somos" (Hechos 17:28). Esto habla de comunión sin interrupción. A través de la victoria de la cruz, nuestro Señor está disponible para nosotros a cada momento del día o de la noche. Tenemos que tomar una decisión: "Yo quiero a Jesús en mi vida. Quiero ser libre de toda mi carne. Así que voy a ir hacia delante, a su presencia y reclamaré mi posesión. Yo quiero que Jesús sea mi todo, mi única fuente de satisfacción."

lunes 12 de abril de 2010

Servir a los Pobres

video
Hola a todos! Arriba va el video del festejo de la Pascua en el comedor "El Arca de Noé" en Alberti, en que la Iglesia bendijo a chicos de hogares carenciados de la zona con comida, música y Juegos. Creemos que servir a los demás representa el umbral que tiene que pasar cualquier hombre para dejar de centrarse en si mismo y pasar a centrarse en Jesús (ser Cristocéntrico). De hecho, como dice la Palabra, Jesús vino a servir y no a ser servido. Los dejamos con un devocional relacionado a esto, que los va a bendecir.
Un abrazo de Felipe, María y Juan

ABORRECER LA VIDA PARA ENCONTRARLA
Por David Wilkerson

"El que ama su vida, la perderá, y el que aborrece su vida en este
mundo, para vida eterna la guardará" (Juan 12:25).


La llave para una vida abundante está aquí mismo en esta declaración que parece confusa e insignificante. ¡Este es el desafío de Jesús a nuestro pequeño mundo! Entendiendo lo que él quiere decir aquí es la puerta hacia una revelación que da vida. Jesús también dijo: "Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo" (Lucas 14:26).

Ciertamente Cristo no se refiere a aborrecer en los términos clásicos de interpretación del diccionario: abominar o detestar; aversión o rechazo. La Palabra de Dios dice, "Todo aquél que aborrece a su hermano es homicida…" (1 Juan 3:15). "Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas" (Colosenses 3:19).

No es la vida lo que se debe de odiar, porque la vida es un regalo de Dios. No es a las personas que debemos odiar; eso va en contra de las escrituras.

Debemos aprender a odiar la manera en que estamos viviendo la vida. Debemos de odiar lo que nuestra preocupación por la familia y los seres queridos nos está haciendo. ¿Está su vida toda empaquetada en sólo sus hijos, esposo, esposa, o padres? ¿Están todas sus alegrías y problemas limitados a este pequeño círculo?

Dios nos está simplemente llamando a que ensanchemos nuestro círculo de vida. La vida debe de ser más que sólo cortinas, cuentas, el colegio de los niños, el bienestar de los padres, relaciones de familia. ¡Marta estaba adicta a una vida trivial, pero María quería crecer! María quería expandir sus horizontes – y Jesús aprobó el acercamiento de María hacia la vida.

Usted no puede crecer hasta que odie su inmadurez actual. Usted no tiene que abandonar sus deberes y obligaciones hacia su familia y amigos, pero usted puede llegar a envolverse tanto con sus deberes que su crecimiento será impedido. Un día usted debe de despertar. Un enojo santo, un aborrecimiento santo, debe de levantarse en su alma, y usted debe clamar, "¡Oh Dios! Odio lo que he llegado a ser. Odio mis berrinches. Odio lo irritable que soy a veces. Odio mis caprichos.
Odio lo pequeño en que me he convertido. ¡Lo odio!¡Lo odio! ¡Lo odio!" Usted debe de odiar tanto su vida presente, que usted clama a Dios, "Señor, ¡trasládame a tu glorioso reino de poder y victoria! (Ver Colosenses 1:13).

jueves 8 de abril de 2010

Hola! Esperamos que hayas tenido una Feliz Pascua. Oramos para que, sobre todo, hayas podido tener una nueva revelación del poder de la sangre de Jesús el Mesías, y de la sanidad que hay escondida para vos en sus llagas y en su cuerpo inmolado. Oramos para que Isaías 53 se haga rhema en tu vida.

El cordero ha muerto, y el León de Judá ha resucitado.
Te dejamos con este devocional. Bendiciones,
Felipe, María y Juan

LOS SENTIMIENTOS, LOS MENSAJEROS DE SATANÁS
Por David Wilkerson

Estoy tan agradecido de que mis sentimientos no tienen significado.

Estoy más agradecido de que ellos no afectan mi salvación ni mi relación con el Señor.
Cuando el enemigo viene como un torrente, tratando de ahogarme en sentimientos depresivos y pensamientos negativos, tengo la tendencia de culparme a mí mismo. Yo le digo a mi corazón,

“¿Por qué estoy abatido, oh alma mía? ¿Por qué estoy repentinamente intranquilo en espíritu? ¿Por qué estoy inquieto e irritable – cuando no quiero estarlo? ¿Qué cosa malvada he cometido para merecer estos sentimientos negativos, depresivos?”

¡Mis sentimientos negativos, tristes no vienen de Dios así que no tengo que tolerarlos!
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de
amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

Yo puedo rechazar cada sentimiento negativo porque sé que ninguno de ellos es de Dios. ¡Los sentimientos que nos hacen temer no son enviados del cielo, son mensajeros de las cuevas del infierno! Ellos deben ser rechazados y atados a través del poder de la oración y de la fe.

Dios nos está diciendo, “Yo no les he dado esos sentimientos de temor y de duda. En lugar de eso, les he dado espíritu de amor, de poder, y de autoridad.

Él nos llama a abolir esos pensamientos indeseables, llevándolos cautivos y a la obediencia a El. No nos atrevamos a permitir que nuestros sentimientos sean nuestros amos. No nos atrevamos a permitir que permanezcan y crezcan raíces de amargura y duda. Debemos ir en contra de ellos en el nombre de Cristo el Señor y derribarlos. ¡Se nos ordena que lo hagamos!

“Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5).

Cada sentimiento de abatimiento es el fruto de una semilla satánica de desconfianza. ¡Es la serpiente antigua trabajando para hacernos cuestionar la fidelidad de Dios, cuestionar el cuidado de Dios, cuestionar a Dios! Esas mentiras son la semilla de sentimientos negativos y Dios nos ordena que guerreemos contra ellas.