lunes 31 de mayo de 2010
"Mi Casa será llamada Casa de Oración"
Uno de los ministerios que están bajo ataque del enemigo en estos últimos tiempos es el ministerio de la oración. El enemigo ha plantado distracciones, falta de tiempo e incluso modalidades culturales que atentan directamente contra el pasar tiempo de calidad cultivando la relación con nuestro padre en oración. De hecho, muchos de nosotros hoy desplegamos la lista de necesidades que tenemos frente a Dios, y cuando terminamos de enumerarlas, damos por terminado este tiempo, y nos dedicamos al mundo.
Pero la palabra de Dios promete:
"Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos". Isaías 56:7 (Reina-Valera 1960)
Sin embargo, la oración es una de las actividades que se ha ido perdiendo en los creyentes. Hay muchos que ya no esperan en el Señor. Y muchos no le damos el tiempo para que El nos hable ni nos guíe, y ni siquiera estamos interesados en escucharlo, sino solo en pedir. Como dice Santiago, pedimos, pero pedimos mal. Ni hablar de orar unos por otros.
Y esto es de una gravedad tremenda, dado que si no existe oración, no existe contacto directo con Dios, y por lo tanto tampoco existe revelación ni profecía. Si no existe oración contemplativa, u oración de unos por otros, el Espíritu Santo tampoco ayuda, porque el Espiíritu Santo está sobre nosotros con un doble propósito: el de cumplir Lucas 4:18 e Isaías 61 (liberar a los cautivos), y el de guiarnos a hacer la voluntad del Padre.
Si no hay oración en la iglesia, tampoco hay poder de Dios. Jesús sabía esto, y por tanto amonestaba a sus discipulos por no orar ni siquiera una hora, lo cual nos indica que esto debería ser un piso diario para nosotros. De hecho, la verdadera iglesia de Jesús el Mesías es una iglesia que ora.
Cualquier profecía dada por una persona que no tiene una vida de oración es profecía falsa, así como también cualquier sermón que no es nacido de la oración no es un mensaje de Dios. No importa lo experimentado o capacitado que esté el pastor que predique.
Los dejo con un artículo muy interesante que habla sobre el propósito de la oración.
El tiempo devocional no es mágico.
por Pedro Camino
Todos sabemos eso—por lo menos de dicho. No obstante, somos tentados a pensar que si solamente encontráramos una receta secreta—la mezcla correcta de meditación bíblica y oración—entonces experimentaríamos momentos eufóricos de comunión extática con el Señor. Y si eso no es lo que pasa, nuestra receta debe estar equivocada.
El peligro de esta idea equivocada es que puede producir en nosotros decepción y desánimo crónicos. El cinismo se arraiga y nos damos por vencidos porque el tiempo devocional no parece funcionar para nosotros.
El anhelo por la comunión íntima con Dios es algo que proviene de Dios. Él lo satisfará completamente algún día. Y el Espíritu nos permite gustar de un anticipo ocasional. Pero Dios tiene otros fines para nosotros en la meditación y oración diarias. Éstos son algunos:
Ejercicio del Alma (1 Corintios 9:24, Romanos 15:4): Nosotros ejercemos nuestros cuerpos para aumentar fuerza y resistencia, promover la salud general, y evitar peso innecesario. El tiempo devocional es como el ejercicio de nuestras almas. Desvía nuestra atención de las distracciones y búsquedas decadentes, y la dirige hacia los propósitos y promesas de Dios. Si descuidamos este ejercicio, nos encaminamos a la ruina.
Moldear el Alma (Romanos 12:2): El cuerpo generalmente toma la forma según se lo ejerce. El trotar moldea de una manera, entrenamiento con pesas de otra. Lo mismo es la verdad para el alma. Se ajustará a la forma en que lo ejercemos (o no).
Abundancia Bíblica (Salmos 119:11, 119:97 Salmos, Proverbios 23:12): El empaparse de la Biblia profunda y repetidamente a lo largo de los años aumenta nuestro cuerpo de conocimientos bíblicos, suministrando combustible para el fuego de la adoración y aumentando nuestra capacidad de extraer de todas las partes de la Biblia al aplicar la sabiduría de Dios a la vida.
Entrenamiento para la Lucha (Efesios 6:10-17): Los soldados se someten a un riguroso entrenamiento con el fin de arraigar el conocimiento de sus armas. Así, cuando de repente se enfrentan con el caos del combate, instintivamente saben qué hacer. Del mismo modo, el tiempo devocional nos convierte en guerreros más hábiles.
El Cultivo de Deleite (Salmo 37:3-4, Santiago 4:8, Salmo 130:5): Cuando una pareja se enamora hay fuegos artificiales hormonales. Pero en el matrimonio deben cultivar el deleite mutuamente. Es la búsqueda constante, persistente, fiel, intencionada, y cariñosa el uno del otro en el bien y el mal, en riqueza y en pobreza, en enfermedad y en salud, que cultiva una capacidad para el placer mucho más profunda y más rica que la fase de fuegos artificiales. Del mismo modo, el tiempo devocional es una manera de cultivar el deleite en Dios. Muchos días puede parecer aburrido. Pero vamos a ser sorprendido del poder acumulativo que tiene para profundizar nuestro amor por y conocimiento de Él.
miércoles 26 de mayo de 2010
Nuestro corazón: El Arca del Nuevo Pacto
Hola a todos,
Luego de haber celebrado el Pentecostés la semana pasada, estamos hoy más convencidos que nunca de la necesidad de una revelación profunda en la iglesia sobre lo que significa ser templos del Espíritu Santo. Dios ha prometido hacer tabernáculo en nosotros.
Y ese es el verdadero milagro. La paradoja de que un Dios omnipotente y omnipresente mora en nosotros, es uno de los misterios más tremendos que Dios nos ha dejado. Y esa paradoja se resuelve por el hecho de que el Padre ha unido los cielos con la tierra en Jesús el Mesías, el Verbo hecho carne, Dios hecho hombre. Como dice la Palabra en Efesios 1:9-10, el nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
Y esta es la revelación: el lugar en que esa unión se da somos nosotros mismos, es nuestro interior. Ya no un templo físico. Ya no debemos ir a buscarlo a un lugar geográfico, sino que podemos ser concientes 24 horas por día de que Jesús vive en mí. No hay nada que El no vea, y no hay nada que El no pueda solucionar.
La forma en que se da esto en nosotros, es por medio de la operación del Espíritu Santo. Y de nuestro interior, como dice la escritura, han de correr ríos de agua viva (y el que beba de esa agua, no tendrá sed jamás). Debemos ser una fuente de ríos de sanidad para nuestros prójimos.
Esa presencia de Dios en nuestro interior, es nuestra esperanza de Gloria que debe manifestarse en frutos de justicia, en vidas transformadas, dado que toda la creación espera ardientemente la manifestación de los hijos de Dios gimiendo con un gemido estridente, un gemido de terremoto, a causa del pecado.
El arca del pacto que estaba en el tabernáculo de Moisés representa en forma física lo que hoy es nuestro corazón, nuestro espíritu. Hoy tenemos en nuestro interior un arca espiritual: el arca del nuevo pacto. Esta arca tiene los mismos elementos pero en forma espiritual: las tablas de la ley rociadas con la sangre del cordero que le dan vida a esa ley que Dios ha escrito en nuestros corazones. Tiene también el maná del cielo que es la palabra de Dios grabada a fuego que nos permite gobernar como reyes con autoridad delegada, y tiene la vara de Aaarón reverdecida por el Espíritu Santo, que revela nuestra identidad como sacerdotes y produce frutos del Espíritu Santo.
El Mesías viene pronto, y debemos estar preparados. Viene a buscar a una esposa sin mancha. Necesitamos un nuevo corazón, como pedía David. No un corazón viejo mejorado, sino un nuevo corazón. Necesitamos cirugía cardíaca, una verdadera operación del Espíritu Santo. Un odre nuevo que sea capaz de llevar el vino nuevo. Un corazón de carne que sea capaz de tener compasión por nuestro hermano que está pasando necesidad.
Luego de haber celebrado el Pentecostés la semana pasada, estamos hoy más convencidos que nunca de la necesidad de una revelación profunda en la iglesia sobre lo que significa ser templos del Espíritu Santo. Dios ha prometido hacer tabernáculo en nosotros.
Tenemos que finalmente tener la certeza en nuestros corazones (el rhema) de que el Espíritu de Dios, el Espíritu de la Profecía, que es Jesús mismo, vive dentro de nosotros los creyentes nacidos de nuevo, en contacto con nuestro ser espiritual. A eso se refería Jesús cuando hablaba de un templo que reconstruiría al tercer día:
"Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré."(Juan 2:19 )
Cuando nacimos de nuevo, el nos ha reconciliado con el Padre al revestirnos de Su justicia, y ha levantado su templo en tí y en mí.
Y esta es la revelación: el lugar en que esa unión se da somos nosotros mismos, es nuestro interior. Ya no un templo físico. Ya no debemos ir a buscarlo a un lugar geográfico, sino que podemos ser concientes 24 horas por día de que Jesús vive en mí. No hay nada que El no vea, y no hay nada que El no pueda solucionar.
La forma en que se da esto en nosotros, es por medio de la operación del Espíritu Santo. Y de nuestro interior, como dice la escritura, han de correr ríos de agua viva (y el que beba de esa agua, no tendrá sed jamás). Debemos ser una fuente de ríos de sanidad para nuestros prójimos.
Esa presencia de Dios en nuestro interior, es nuestra esperanza de Gloria que debe manifestarse en frutos de justicia, en vidas transformadas, dado que toda la creación espera ardientemente la manifestación de los hijos de Dios gimiendo con un gemido estridente, un gemido de terremoto, a causa del pecado.
El arca del pacto que estaba en el tabernáculo de Moisés representa en forma física lo que hoy es nuestro corazón, nuestro espíritu. Hoy tenemos en nuestro interior un arca espiritual: el arca del nuevo pacto. Esta arca tiene los mismos elementos pero en forma espiritual: las tablas de la ley rociadas con la sangre del cordero que le dan vida a esa ley que Dios ha escrito en nuestros corazones. Tiene también el maná del cielo que es la palabra de Dios grabada a fuego que nos permite gobernar como reyes con autoridad delegada, y tiene la vara de Aaarón reverdecida por el Espíritu Santo, que revela nuestra identidad como sacerdotes y produce frutos del Espíritu Santo.
El Mesías viene pronto, y debemos estar preparados. Viene a buscar a una esposa sin mancha. Necesitamos un nuevo corazón, como pedía David. No un corazón viejo mejorado, sino un nuevo corazón. Necesitamos cirugía cardíaca, una verdadera operación del Espíritu Santo. Un odre nuevo que sea capaz de llevar el vino nuevo. Un corazón de carne que sea capaz de tener compasión por nuestro hermano que está pasando necesidad.
"Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos." Hebreos 8:10-11 (Reina-Valera 1960)
Y esta es la vida eterna, que lo conozcamos a El.
Jesús viene pronto y tenemos que estar preparados.
martes 18 de mayo de 2010
300 gramos de Evangelio
Hola a todos. Aqui arriba va una foto del culto del viernes pasado, en el que la presencia de Dios fue tan fuerte que no se pudo predicar la palabra. Estamos viviendo cultos de adoración profética donde Dios poco a poco está restaurando el tabernáculo de David para que se cumpla lo profetizado en Hechos 15. Antes de dejarlos con un texto extraído del blog de Luis Rodas, les recomiendo escuchar nuestro programa de radio "70veces7" en Radio Cristiana todos los sábados de 18:30 a 19:30. Para escuchar programas anteriores, aqui arriba en el rincon superior izquierdo, hay un link que te lleva a un sitio donde podés escucharlos instantáneamente sin tener que bajarlos. Un abrazo y nos vemos pronto.300 gramos de Evangelio
Por Luis Rodas
Por supuesto que ninguno de nosotros es tan cínico como para expresarlo así. Pero la mayoría hemos sentido la tentación de optar por una versión domesticada del evangelio".
Este es un fiel reflejo de la tentación que tenemos todos. Un cristianismo visto como la compra perfecta: que valga apenas unas monedas, pero que cumpla todas nuestras expectativas. - A veces buscamos predicadores que nos alimenten con una dieta tan ligera que al terminar de comer podamos estar enamorados de nuestra silueta espiritual.
Ellos nos dicen lo inmensamente bonitos que somos.- En otras ocasiones nos encantan los predicadores contundentes, de esos que no se callan, cortantes como una navaja, porque con ellos agradecemos no ser como "esos otros pecadores de la Iglesia de al lado".- Y sino, nos acomodamos muy relajados a escuchar como algún maestro nos capacita para sentarnos en las altas esferas del conocimiento teológico.
Lo escuchamos disertar incorporando palabras distintas, inusuales, ajenas a nuestro vocabulario habitual, y nos fascina sentir que formamos parte de una élite que conoce palabras como "soteriología", "pneumatología", "monergismo", "kénosis", etc...Pero qué triste es ver que a la hora del diario vivir, la mayoría cojeamos de la misma pierna.
Cuando llega la hora de seguir el ejemplo de aquel que "no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo" (Filipenses 2:6,7) se nos presenta el problema.Los tres casos anteriores parecen grupos de personas muy diferentes, pero en realidad los une una misma cosa: una religión de "trescientos gramos de evangelio" (como decía Donald Carson).
El ser cristiano no consiste en cuanto sabes, ni en qué tipo de predicación escuchas. NO. NO.El ser cristiano, más bien, tiene mucho más que ver, en palabras de Pablo, con "estimar todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él" (Filipenses 3:8,9).
Aquí Pablo habla de "conocimiento". El transformarte en un estudiante serio de la Palabra, participar de seminarios bíblicos, prepararte en idiomas como el griego o hebreo, y demás, puede ser algo muy útil.PERO SI TODO ESO NO TE LLEVA A "ESTIMAR TODAS LAS COSAS COMO PERDIDA" DE NADA TE SIRVE.
Nos acercamos a la Palabra, no para sentirnos mejor con nosotros mismos, no para aumentar nuestra autoestima espiritual. NO.Nos postramos ante la Palabra de Dios como el medio que nos lleva al conocimiento de nuestro precioso Dios, y para saber cómo debemos vivir.SE TRATA DE CONOCIMIENTO PRACTICO PARA NUESTRO DIARIO VIVIR.
Por eso la pregunta que me hago cada día: ¿Hoy, estoy viviendo el evangelio?¿Me parezco a Cristo actuando así o a cualquier persona de este mundo?Qué diferente es cuando leo la Palabra de esta manera. Ya no buscando mis propios "trescientos gramos de evangelio", sino como que cada palabra me dice como debo vivir.Leyendo las Escrituras para deleitarme en Cristo, y luego para desarrollarlo en mi cotidiano vivir.¿Quieres entender mejor a lo que me refiero?Te voy a recomendar algo.Comienza hoy a leer el "sermón del monte" (Mateo, capítulos del 5 al 7).Léelo como un manual de vida. Lo que diga ahí, deberás vivirlo.Por supuesto no te quitarás ni un ojo ni una mano al leer Mateo 5:27-30, pero sí que tomarás muy en serio la orden de arrancar el adulterio de tus ojos y manos.
Lee parte por parte y decide aplicarlo a tu minuto a minuto del día.Por momentos te desanimarás y allí deberás acudir a los pies del monte Calvario. Pide perdón, ruega por fuerzas de Dios para vivir la Palabra, y vuelve al ataque.Y por favor, pon algún comentario en este blog contándonos cómo lo estás viviendo. Si no quieres que los demás sepan quien eres, puedes escribir un comentario como "anónimo"."...al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá" (Lucas 12:48)
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